viernes, 27 de diciembre de 2013

Mi opinión – La última noche de Víctor Ros, de Jerónimo Tristante

Sin lugar a dudas, más que una gran novela, nos encontramos ante un gran personaje que, una vez fusionados estos dos conceptos, cosechamos una lectura que despierta el interés desde la primera página. La acción se percibe al instante, iniciando el proceso de mimetización que alimentará a nuestro cerebro con rompecabezas que no seremos capaces de solucionar. Es obvio que no somos Víctor Ros.

No es la primera vez que leo las peripecias de este brillante detective privado y he de felicitar al escritor por la singularidad adquirida en la escritura. El lenguaje es muy sencillo, fácil de seguir, a la vez que adaptado para transportarnos de la mejor forma posible a la sociedad de aquella época. ¿Queréis saber de qué trata el misterio? Leed la novela.

Muchos sospechosos, muchos obstáculos, muchas contradicciones, caballeros con piel de lobo, mamarrachos con piel de cordero, asquerosos con piel de modositos. Una historia que lleva moraleja, que contiene intriga y que os mantendrá enganchados hasta terminarla.

Para cerrar, os indicaré lo que el autor me escribió en su dedicatoria para transmitiros seguridad: “Adelante, no temáis, vamos con Víctor Ros”


sábado, 21 de diciembre de 2013

De todo un poco – Hispacón XXXI

Hace mucho tiempo que soy gran fan de la famosa grase: sólo sé, que no sé nada; y una vez más así es como me sentí. Llevo merodeando en los ámbitos literarios desde hace unos pocos años, y aún no me había topado con una organización de este tipo, carácter, o como prefiráis llamarlo.

Hispacón es una convención de ciencia ficción y terror que se celebra a nivel nacional todos los años. Allí se citan autores, editores, ilustradores, diseñadores, actores, aficionados, lectores, amantes del género… y muchos más. Fue muy agradable conocer a aquellos que crearon los primeros foros donde los amantes de la ciencia ficción, que hasta ese momento se veían solos, y escuchar las anécdotas que rodearon sus vidas. Estamos hablando de hombres y mujeres (principalmente hombres) que se enfrentaron a su manera a la censura del régimen franquista, abriendo puertas a la imaginación, e incluso al destape (según comentaron algunos).

No diré que todo era maravilloso y magnífico, pero sí quiero destacar que no hay nada más importante que ver a los amigos juntarse, año tras año, deseosos por compartir sus vivencias y de esa forma instruir a las nuevas generaciones. Como apunte sólo diré que, en una ocasión, sentí que la ciencia ficción se había transformado en el ahora, y que los soñadores se toparon con la realidad, sin saber muy bien cómo encajarla.

El último día, que yo pensaba que no se me ofrecería mucho más, resultó ser aún mejor que el primero. Tuve una charla con un profesor sobre la ley de la relatividad de Einstein (al final de su conferencia en el paréntesis para las preguntas) que me resultó de lo más interesante, refrescante y divertida. Sí, sí… divertida. También me quedé asombrado del trabajo de un diseñador, ilustrador, mago de las artes modernas, y también escritor, cuando nos habló de su nuevo libro, aunque yo, maldito, me interesé más en las técnicas de diseño, maquetación y proyección, que me parecieron fascinantes. Su libro también, y cuando lo lance al mercado lo compraré para adentrarme en la mente del autor y descubrir su prosa.

Lamento no haber podido estar con todos los conferenciantes, ya que durante la Hispacón hubieron muchos encuentros y simultáneamente. Muy práctico para los eclécticos, y muy desafortunado para los curiosos. Pero por lo general dejé el evento con un buen sabor de boca, nuevos amigos, y nuevas ideas. El año que viene no sé si iré, pero si no pasa nada; nos veremos en la Hispacón XXXII.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Si no lo cuento, reviento – Editar o escribir, una tarde con Paco López Mengual

Tuve el placer de conocer a Paco de una manera muy relajada, o al menos para mí. En ocasiones uno no es consciente a quién va a conocer, o sencillamente es un gran ignorante, como es mi caso, aunque siempre lo achaco a mi corta edad. Cosa que funciona, hasta que deje de funcionar, jajaja. En fin, Paco nos habló de su último libro publicado, Maldito Chino, que en mi opinión desprende un intenso aroma a ironía, humor, situaciones embarazosas y un sinfín de peripecias nacidas en lo cotidiano. Y todo eso lo he deducido sin leerlo. ¿Osado por mi parte? Sin lugar a dudas, al igual que la forma que me hice con el ejemplar que traía consigo el amigo Paco. Le comprometí en antena y se lo birlé (he de aclarar que Paco me permitió robárselo, pero dicho así pierde la gracia), dejando a mis compañeros con la boca abierta, no porque se hubieran sorprendido, sino porque me adelanté a ellos. Canallas.

Hasta aquí la anécdota sobre cómo conocí a Paco y de cómo me hice con su libro (que pronto escribiré mi opinión sobre él). Un detalle que me pareció interesante, era que después de haber publicado con Maeva y con Temas de hoy, Paco publicó su cuarto libro con una editorial más “humilde”, (Círculo Rojo) si se me permite la expresión. Me chocó tanto el hecho, como la importancia que él le daba. ¡Ninguna! Lo importante no es publicar con las grandes editoriales. En su caso decidieron que el contenido de su trabajo era muy polémico y no deseaban enfrentarse a uno de sus principales plataformas de ventas. El Corte Inglés. Con lo cual le rechazaron amablemente y él, amablemente, publicó por su cuenta. “Lo importante es escribir lo que te dicte la cabeza”. Es más o menos lo que me dio a entender, máxima que como muchos ya sabréis, comparto desde el principio de mi osada intromisión en la escritura.

(Más tarde El Corte Inglés le pidió ejemplares para su venta. Curioso ¿verdad?)

Aprovecho este punto para decirles a los escritores que luchan por hacerse un hueco entre las editoriales. ERROR. Hay que ganarse un hueco entre los lectores. Paco LópezMengual, no lo dudó ni por un instante; y al igual que él, muchos otros optan por compartir sus historias en vez de venderlas. No digo que no se debe luchar por ganarse la vida con la escritura, pero insisto que en el oficio de escritor, es más importante escribir que invertir la mayor parte de tu tiempo, recursos y esfuerzos en publicar. El escritor escribe, y cuanto más escribe, más feliz es. ¿No?


sábado, 7 de diciembre de 2013

Mi opinión - La isla y otros relatos, de Francisco Javier Illán Vivas

Esta vez mi comentario será, quizás, más cortito que los anteriores. No es por ninguna razón en concreto, sino porque el libro de relatos de Francisco es corto doblemente. Primero es corto de por sí, y segundo se lee tan rápido… que se te hace muy corto. Como me gusta recurrir al sabio refranero español, cito: Lo bueno y breve, dos veces bueno. Ahora en serio. La lectura es tan ágil e intrigante, que en ningún momento te planteas detener la lectura, o mejor dicho, no te atreves a dejar el misterio de cada relato sin desvelar.

Francisco me sorprendió con este trabajo, del cual se siente muy orgulloso, y no es para menos. Despliega una riqueza dialéctica, léxica y de narración muy difícil de encontrar hoy en día. La búsqueda de la oscuridad en lo cotidiano que así lo transforma en algo extraordinario es uno de sus puntos fuertes. Te identificas con los personajes y te ubicas de inmediato. Eso sí, y para que no se crean que todo es un camino de rosas, ya le comenté que me gustaría leer un trabajo más extenso, donde esas tiranteces de tensión duren más, y me causen más insomnio.


jueves, 28 de noviembre de 2013

De todo un poco – La obsesión de editar

Hace muy poco leí en las redes sociales un artículo (consejo) muy bueno que hacía referencia al modo que se ha de proceder en el momento de mandar un manuscrito (novela, trabajo, historia, etc…) a una editorial para que se genere una mínima posibilidad de que te publiquen. Lo cierto es que es de los más interesantes que he leído hasta ahora, menos pretenciosos, menos demagogos y que van directos al grano sin demasiadas florituras. Por ello voy a poner el enlace AQUÍ para que quien quiera consultarlo entre y lo lea.

Aparte de eso, he de reconocer que no dejo de ver (y a veces leer) una significativa cantidad de artículos sobre el tema. Cómo publicar. Cómo mandar un manuscrito. Cómo editar. Cómo enamorar a un editor. Vamos, que si le hiciera caso a todo lo que ponen en todos los artículos, o me volvería loco, o tendría un Master en “editología” (que no existe, no lo busquéis) o dejaría de escribir. No estoy diciendo que no tengan razón, o parte de razón en todo lo que ponen (y recomiendo hacer caso a lo que está expresado de forma esquemática, libre de pasiones), pero vamos a ver ¿escribes para editar, o escribes porque te gusta? Yo creo que eso es lo primero que uno ha de tener claro. Desde luego que a todos nos gusta que nuestro trabajo llegue a los lectores, aunque hoy en día existen muchas formas de conseguirlo; supongo que depende de lo resolutivos o vanidosos que seamos, como para escoger un camino u otro.

No me creo con derecho a hablar de otros autores y por eso me limitaré a hablar de mí. La mitad de mis trabajos pululan gratis por internet y han llegado hasta sitios que jamás me habría imaginado. Gano dinero = No. La gente lee mi trabajo = Sí. También he publicado en plataformas de internet (como Amazon) y me han comprado. Gano dinero = no mucho. La gente lo lee = Sí. Por supuesto que me he informado y me sigo informando sobre el mundo editorial; y hasta creo que he hecho buenos amigos, pero excepto una novela (en mis comienzos) no volví a mandar nada a ninguna editorial. No es que no le de importancia, sino que me da igual. Escribo para viajar, para vivir aventuras, para divertirme, para conocer a personajes singulares… vamos, por las mismas razones que me gusta leer, ir al cine, escuchar música, etc…

Opción 1: Escribir = Pasión = Diversión

Opción 2: Escribir = Ambición = Calentamiento de cabeza

La obsesión de un escritor ha de ser la de escribir, y no la de publicar. Tú escribe, y escribe, y escribe, y mejora, y aprende, y comparte, y escribe sin parar… que todo llegará.


sábado, 23 de noviembre de 2013

De todo un poco – Carta a un… querido amigo

Querido amigo,

Tú que te acercas a aquellas personas que se cruzan por tu camino, que no las miras con desprecio, ni les juzgas por su apariencia. Tú que no buscas más que lo mejor de mí, de mis pensamientos, de mi parecer y de mis acciones. Sí tú… querido amigo; que no te interesa lo que tengo, lo que consigo o lo que me rodea. Sí tú…

Te quiero decir una cosa. Ahora me doy cuenta de que te acercaste a mí, por ti; que no te importaba quién era, porque sólo pensabas en qué era lo que podías quitarme; que no te preocupaba lo que tenía, porque lo querías para ti, y que aceptaba mi manera de ser, porque eso era lo que menos te importaba.

Pero ya me he dado cuenta de quién eres querido amigo, amiga o amiguete. Y en realidad sólo te deseo una cosa: que en tu vida te cruces con más gente como tú, una y otra vez, hasta que por fin dejes de ser como eres.


Alexander Copperwhite

lunes, 18 de noviembre de 2013

En el punto de mira — Ambiciones y Reflexiones, de Belén Esteban

No ha transcurrido mucho tiempo desde que la famosa tertuliana de la televisión presentó un libro de carácter autobiográfico. Tanto la expectación de sus fans, como la disceptación de sus no fans, han generado una publicidad de un valor incalculable. No me gusta ser crítico cuando hay que tratar sobre los gustos de la gente, y por ello no diré nada sobre los fans de Belén, salvo que me parece estupendo que corran a comprar su libro, si eso les apetece y les hace felices.

Ahora:

Quizás debería haber titulado estas líneas de la siguiente manera: Ambiciones y Reflexiones, ¿de Belén Esteban? No creo que me lo vaya a leer, entre otras cosas porque presupongo que ella no ha sido la autora del libro. No me malinterpreten, pero no hay nada más interesante que poder “entrar” en la mente de un autor para así descubrir su mundo, o el que ha plasmado. Sé lo que muchos pensarán, ¿para qué querer entrar en la mente de Belén Esteban? Pues yo qué sé, la respuesta más obvia que se me ocurre es el típico: ¿Por qué no? Aprender es aprender y conocer es conocer. Dicho esto, ahora intentaré imaginarme (que no digo que no sea cierto) que la autora del libro ha sido ella. El lenguaje que suele utilizar es demasiado plano (no significa que sea malo), y cuando uno busca literatura, razonamiento, estructura y ese algo que ata una buena historia en lo que lee, me da la sensación de que aquí no lo va a encontrar. Y el contenido ¿Una vida interesante? Si se buscan emociones, amoríos, pasiones, etc… supongo que sí; pero también se pueden leer las 50 sombras que también trata de ese tema, y, según dicen porque no lo he leído, despierta pasiones utilizando una prosa sencilla. Y al menos utiliza una prosa.

Lo raro:
Me he topado con diversidad de opiniones, que son las que me incitaron a escribir esta nota. Básicamente hay autores que no ven con buenos ojos el lanzamiento de este libro, ya que “invade” el difícil de por sí mundo del escritor. Hombre, yo comprendo ese punto de vista, aunque no lo comparto. Es como si tuviera una pastelería y me molestase que Kinder Bueno promocionase un nuevo huevo de chocolate forrado con barquillo crujiente (que no es mala idea), y me pusiera a quejarme. En primer lugar, las quejas que yo pueda manifestar se transforman en súbita publicidad (como esta notita), y no existe publicidad buena o mala, sino sólo publicidad; y en segundo lugar, cómo vamos a comparar un producto industrial (Kinder) con una labor artesana como puede ser un pastel de triple chocolate. No se puede.

Conclusión:

Yo le deseo lo mejor a esta señora. Sé muy poco de ella (me considero fan friki del cine y de los documentales), pero lo que sí puedo asegurar es que muchos son aquellos que se sienten a gusto con ella; viéndola en la tele, leyéndola sobre ella en las revistas, y ahora… en un libro. No me preocupa para nada su libro, porque no tiene nada que ver con lo que yo escribo, y supongo que mis lectores “están a salvo” de sus garras lingüísticas (aunque nunca se sabe, jejeje). A los que se quejan de que el medio televisivo ofrece un empujón importante a esta gente, sólo les aconsejo una cosa: luchad y acceded a este medio. A los que no les gusta esta señora: no compréis su libro ni la veáis en la televisión. Y a quienes sí les gusta: de momento vivimos en un país libre (más o menos) y haced lo que más os plazca y lo que os hace felices. Que los problemas grabes no hace falta buscarlos… ya vienen solos.


Alexander Copperwhite