
Lo primero que he de
decir, es que están muy bien escritos y descritos. Creo que tratan de los
buenos sentimientos y los malos hábitos; en casi todos he encontrado una
denuncia social camuflada por personajes ficticios que viven en entornos
mágicos, repletos de fantasía. Mi favorito es: El hombre de papel. La
representación y el montaje del escenario, han sido completas, sencillas y sorprendentes.
El lenguaje utilizado no es repetitivo, es culto sin ser pesado. Las historias
son muy amenas de leer, y sin lugar a dudas el lector no evitará identificarse
en alguna de ellas, o identificar a personajes pertenecientes a sus círculos
sociales.
He de admitir que es
inevitable descubrir emociones encontradas, que te harán reflexionar sobre
muchos temas. ¿Quién eres? ¿Quién te rodea? ¿Cuáles son nuestros principios?
¿Cómo evoluciona la sociedad? ¿Cómo evolucionamos nosotros? Una lectura amena.
Se lo recomiendo a todos aquellos que les gusta el realismo mágico… y a los
demás, también.
Alexander Copperwhite