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martes, 18 de septiembre de 2012

Mi opinión – El festín de la muerte, de Jesús Díez de Palma


                  Lo primero que se me ocurre es este comienzo:

                “Triste la naturaleza de los hombres, que por encima de todo, incluso de la vida, luchan por las míseras riquezas de este mundo… como si fuesen a llevárselas consigo una vez muertos”.

                Se trata de una novela que navega por los años de la II Guerra Mundial, y nos acerca a la humanidad, los horrores, la locura, lo inhumano y lo difícil vida de aquellos tiempos. Se desenvuelve en distintas localidades y con varios protagonistas; se podría decir que son una serie de relatos independientes, pero que al sumarlos se consigue una historia homogénea, interesantísima, y muy bien narrada. Hay personajes para todos los gustos y colores.

                Es muy fácil identificarse con los héroes y visualizar las escenas. Los más conocedores de la historia de esos terribles años, conseguirán identificar hasta el sonido de las ramas al romperse cuando uno se esconde tras unos troncos derribados por las bombas. Para quienes no están muy familiarizados con la II Guerra Mundial, es una oportunidad, no sólo de aprender sobre el miedo y barbarie, sino que también observarán como florece el amor y el sentimiento de sacrificio en la mayor de las adversidades.

Ciertamente se trata de una novela muy lograda, y es merecedora del premio Gran Angular. Disfruté y sufrí mucho con ella. Si quieres leer algo diferente y sumergirte en una lectura con emociones fuertes, El festín de la muerte es sin duda una buena elección.

Alexander Copperwhite

miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Por qué lanzamos piedras sobre nuestro propio tejado?

Carga la noche sobre los desprevenidos y los faltos de valor. Morfeo alarga su brazo e intenta tocar sus rostros, sus ojos, sus cabellos y sus almas. Que descansan. El silencio ocupa su lugar en la ruidosa naturaleza, y un manto de estrellas aparece rompiendo la oscuridad. Todo brilla. Desde la casa más cercana hasta el árbol más lejano… nos escondemos. Las noches en las que nos enfrentábamos a nuestras pesadillas, desaparecieron; los momentos en que dudábamos de nuestra supervivencia, son recuerdos lejanos; y mientas disfrutamos de nuestra cobardía insospechada, y vivimos nuestras burguesas vidas, y damos la espalda a lo evidente; la noche del ciclo de la vida de acerca. El hielo y el fuego cubrirá de nuevo nuestro pequeño y frágil planeta, transformándonos en lo que consumimos sin pensar en las consecuencias; combustibles fósiles. Y puede que algún día, cuando la tierra repare el daño que le provocamos, alimentemos el coche de un nuevo ser humano que habrá forzado de nuevo la marcha del ciclo de la vida. Hasta que él también quede consumido por la oscuridad… y la soberbia.

Alexander Copperwhite