
Empezamos…
Cada uno de nosotros tiene un estilo propio, al
igual que una visión muy particular de las cosas y del trascurso de la vida.
Ese punto personalizado, es nuestra mayor virtud, aunque también nuestro mayor
enemigo. Y me explico. Cuando un escritor escribe para sí mismo, no es necesario
preocuparse por casi nada, ya que quien de verdad lo hace de forma egoísta, no
publicará nunca. Eso sí, siempre nos encontraremos con aquel escritor que ni
lee, ni escribe para los demás, pero sí espera que le digan lo bueno que es y
lo bien que lo hace. Todos quienes inician su andadura en la escritura, y
pretenden compartir sus trabajos, han de pensar en el lector y adecuar el texto
a las medidas del sector al que se dirige. Por supuesto, la máxima de uno ha de
ser la de escribir algo que le gustaría leer, porque si no fuese así, menuda
patata. Eso es lógico, aunque no todos comparten dicha evidencia. Recordad: Sed
sinceros con vuestra mente, y esta no os traicionará.

Personajes y cuentos de hadas aparte, luego toca
centrarnos en los escenarios que elegiremos para nuestra historia. Han de ser
fáciles de reconocer, de oler y de imaginar, de lo contrario el lector pasará
de largo sin ubicarse. No pasa nada, existen obras de teatro que carecen de
mobiliario, pero un buen fondo siempre da otro colorido a una función. Escoged
vuestra prosa y sed fiel a ella, evitando ser mecánicos a la hora de escribir,
o empalagosos, a menos que el momento lo requiera. Es muy importante encontrar
un punto medio, ya que lo que es demasiado largo para unos, es excesivamente corto
para otros. En el punto medio, habrá menos discordia.

Por último, y no por ello menos importante, es
fundamental que la historia esté bien atada, sin lagunas entre párrafos y sin
fallos en la estructura. Tomen nota de los personajes, y si al terminar la
novela os dais cuenta de que os habéis olvidado de alguien, matadlo en algún
capítulo. No pasa nada. Pero no lo dejéis por ahí colgando.
Con estos detallitos, tenéis la base para una
historia que los lectores disfrutarán. El resto, depende por completo a vuestra
imaginación y de las musas.
Alexander Copperwhite
Me sirvió de mucha utilidad la publicación, en mi experiencia personal tengo textos muy gratificantes que los hice para mí y como dices poco lo entienden o lo leen y recientemente he trabajado con textos más amigables que ha tenido una aceptación importante. Pero como planteas, lo hice pensando en el lector. Recién publiqué uno y recibí más de 12,000 visitas en menos de 24 horas y eso para mí que aunque llevo 21 años escribiendo por placer... fue mucho. Ahora estoy moviéndome a una escritura híbrida; mitad para mí y mitad para el lector.
ResponderEliminarMe alegro mucho de oírlo. Creo que quienes escribimos tenemos mucho que aprender, y cada día hemos de sorprendernos de todo lo que nos rodea y adaptarnos a las circunstancias. :-) Un fuerte abrazo, estimado amigo.
EliminarHola, Alexander. Me alegro mucho de que los futuros escritores cumplan mínimamente estas funciones, porque si no los pocos lectores que quedamos, que son cada vez menos porque todos son escritores, nos aburrimos de leer textos mal escritos y que no pretenden más que satisfacer el ego de sus autores.
ResponderEliminarA mí me gusta y valoro mucho la imaginación y la originalidad, pero esto es un tema que está sobre-valorado, porque la realidad es que ya está todo inventado, pero no de la misma forma y siempre con un mínimo de cuidado sobre las normas de la gramática y la ortografía.
Un saludo, amigo.