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viernes, 27 de diciembre de 2013

Mi opinión – La última noche de Víctor Ros, de Jerónimo Tristante

Sin lugar a dudas, más que una gran novela, nos encontramos ante un gran personaje que, una vez fusionados estos dos conceptos, cosechamos una lectura que despierta el interés desde la primera página. La acción se percibe al instante, iniciando el proceso de mimetización que alimentará a nuestro cerebro con rompecabezas que no seremos capaces de solucionar. Es obvio que no somos Víctor Ros.

No es la primera vez que leo las peripecias de este brillante detective privado y he de felicitar al escritor por la singularidad adquirida en la escritura. El lenguaje es muy sencillo, fácil de seguir, a la vez que adaptado para transportarnos de la mejor forma posible a la sociedad de aquella época. ¿Queréis saber de qué trata el misterio? Leed la novela.

Muchos sospechosos, muchos obstáculos, muchas contradicciones, caballeros con piel de lobo, mamarrachos con piel de cordero, asquerosos con piel de modositos. Una historia que lleva moraleja, que contiene intriga y que os mantendrá enganchados hasta terminarla.

Para cerrar, os indicaré lo que el autor me escribió en su dedicatoria para transmitiros seguridad: “Adelante, no temáis, vamos con Víctor Ros”


sábado, 21 de diciembre de 2013

De todo un poco – Hispacón XXXI

Hace mucho tiempo que soy gran fan de la famosa grase: sólo sé, que no sé nada; y una vez más así es como me sentí. Llevo merodeando en los ámbitos literarios desde hace unos pocos años, y aún no me había topado con una organización de este tipo, carácter, o como prefiráis llamarlo.

Hispacón es una convención de ciencia ficción y terror que se celebra a nivel nacional todos los años. Allí se citan autores, editores, ilustradores, diseñadores, actores, aficionados, lectores, amantes del género… y muchos más. Fue muy agradable conocer a aquellos que crearon los primeros foros donde los amantes de la ciencia ficción, que hasta ese momento se veían solos, y escuchar las anécdotas que rodearon sus vidas. Estamos hablando de hombres y mujeres (principalmente hombres) que se enfrentaron a su manera a la censura del régimen franquista, abriendo puertas a la imaginación, e incluso al destape (según comentaron algunos).

No diré que todo era maravilloso y magnífico, pero sí quiero destacar que no hay nada más importante que ver a los amigos juntarse, año tras año, deseosos por compartir sus vivencias y de esa forma instruir a las nuevas generaciones. Como apunte sólo diré que, en una ocasión, sentí que la ciencia ficción se había transformado en el ahora, y que los soñadores se toparon con la realidad, sin saber muy bien cómo encajarla.

El último día, que yo pensaba que no se me ofrecería mucho más, resultó ser aún mejor que el primero. Tuve una charla con un profesor sobre la ley de la relatividad de Einstein (al final de su conferencia en el paréntesis para las preguntas) que me resultó de lo más interesante, refrescante y divertida. Sí, sí… divertida. También me quedé asombrado del trabajo de un diseñador, ilustrador, mago de las artes modernas, y también escritor, cuando nos habló de su nuevo libro, aunque yo, maldito, me interesé más en las técnicas de diseño, maquetación y proyección, que me parecieron fascinantes. Su libro también, y cuando lo lance al mercado lo compraré para adentrarme en la mente del autor y descubrir su prosa.

Lamento no haber podido estar con todos los conferenciantes, ya que durante la Hispacón hubieron muchos encuentros y simultáneamente. Muy práctico para los eclécticos, y muy desafortunado para los curiosos. Pero por lo general dejé el evento con un buen sabor de boca, nuevos amigos, y nuevas ideas. El año que viene no sé si iré, pero si no pasa nada; nos veremos en la Hispacón XXXII.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Si no lo cuento, reviento – Editar o escribir, una tarde con Paco López Mengual

Tuve el placer de conocer a Paco de una manera muy relajada, o al menos para mí. En ocasiones uno no es consciente a quién va a conocer, o sencillamente es un gran ignorante, como es mi caso, aunque siempre lo achaco a mi corta edad. Cosa que funciona, hasta que deje de funcionar, jajaja. En fin, Paco nos habló de su último libro publicado, Maldito Chino, que en mi opinión desprende un intenso aroma a ironía, humor, situaciones embarazosas y un sinfín de peripecias nacidas en lo cotidiano. Y todo eso lo he deducido sin leerlo. ¿Osado por mi parte? Sin lugar a dudas, al igual que la forma que me hice con el ejemplar que traía consigo el amigo Paco. Le comprometí en antena y se lo birlé (he de aclarar que Paco me permitió robárselo, pero dicho así pierde la gracia), dejando a mis compañeros con la boca abierta, no porque se hubieran sorprendido, sino porque me adelanté a ellos. Canallas.

Hasta aquí la anécdota sobre cómo conocí a Paco y de cómo me hice con su libro (que pronto escribiré mi opinión sobre él). Un detalle que me pareció interesante, era que después de haber publicado con Maeva y con Temas de hoy, Paco publicó su cuarto libro con una editorial más “humilde”, (Círculo Rojo) si se me permite la expresión. Me chocó tanto el hecho, como la importancia que él le daba. ¡Ninguna! Lo importante no es publicar con las grandes editoriales. En su caso decidieron que el contenido de su trabajo era muy polémico y no deseaban enfrentarse a uno de sus principales plataformas de ventas. El Corte Inglés. Con lo cual le rechazaron amablemente y él, amablemente, publicó por su cuenta. “Lo importante es escribir lo que te dicte la cabeza”. Es más o menos lo que me dio a entender, máxima que como muchos ya sabréis, comparto desde el principio de mi osada intromisión en la escritura.

(Más tarde El Corte Inglés le pidió ejemplares para su venta. Curioso ¿verdad?)

Aprovecho este punto para decirles a los escritores que luchan por hacerse un hueco entre las editoriales. ERROR. Hay que ganarse un hueco entre los lectores. Paco LópezMengual, no lo dudó ni por un instante; y al igual que él, muchos otros optan por compartir sus historias en vez de venderlas. No digo que no se debe luchar por ganarse la vida con la escritura, pero insisto que en el oficio de escritor, es más importante escribir que invertir la mayor parte de tu tiempo, recursos y esfuerzos en publicar. El escritor escribe, y cuanto más escribe, más feliz es. ¿No?


sábado, 7 de diciembre de 2013

Mi opinión - La isla y otros relatos, de Francisco Javier Illán Vivas

Esta vez mi comentario será, quizás, más cortito que los anteriores. No es por ninguna razón en concreto, sino porque el libro de relatos de Francisco es corto doblemente. Primero es corto de por sí, y segundo se lee tan rápido… que se te hace muy corto. Como me gusta recurrir al sabio refranero español, cito: Lo bueno y breve, dos veces bueno. Ahora en serio. La lectura es tan ágil e intrigante, que en ningún momento te planteas detener la lectura, o mejor dicho, no te atreves a dejar el misterio de cada relato sin desvelar.

Francisco me sorprendió con este trabajo, del cual se siente muy orgulloso, y no es para menos. Despliega una riqueza dialéctica, léxica y de narración muy difícil de encontrar hoy en día. La búsqueda de la oscuridad en lo cotidiano que así lo transforma en algo extraordinario es uno de sus puntos fuertes. Te identificas con los personajes y te ubicas de inmediato. Eso sí, y para que no se crean que todo es un camino de rosas, ya le comenté que me gustaría leer un trabajo más extenso, donde esas tiranteces de tensión duren más, y me causen más insomnio.


jueves, 28 de noviembre de 2013

De todo un poco – La obsesión de editar

Hace muy poco leí en las redes sociales un artículo (consejo) muy bueno que hacía referencia al modo que se ha de proceder en el momento de mandar un manuscrito (novela, trabajo, historia, etc…) a una editorial para que se genere una mínima posibilidad de que te publiquen. Lo cierto es que es de los más interesantes que he leído hasta ahora, menos pretenciosos, menos demagogos y que van directos al grano sin demasiadas florituras. Por ello voy a poner el enlace AQUÍ para que quien quiera consultarlo entre y lo lea.

Aparte de eso, he de reconocer que no dejo de ver (y a veces leer) una significativa cantidad de artículos sobre el tema. Cómo publicar. Cómo mandar un manuscrito. Cómo editar. Cómo enamorar a un editor. Vamos, que si le hiciera caso a todo lo que ponen en todos los artículos, o me volvería loco, o tendría un Master en “editología” (que no existe, no lo busquéis) o dejaría de escribir. No estoy diciendo que no tengan razón, o parte de razón en todo lo que ponen (y recomiendo hacer caso a lo que está expresado de forma esquemática, libre de pasiones), pero vamos a ver ¿escribes para editar, o escribes porque te gusta? Yo creo que eso es lo primero que uno ha de tener claro. Desde luego que a todos nos gusta que nuestro trabajo llegue a los lectores, aunque hoy en día existen muchas formas de conseguirlo; supongo que depende de lo resolutivos o vanidosos que seamos, como para escoger un camino u otro.

No me creo con derecho a hablar de otros autores y por eso me limitaré a hablar de mí. La mitad de mis trabajos pululan gratis por internet y han llegado hasta sitios que jamás me habría imaginado. Gano dinero = No. La gente lee mi trabajo = Sí. También he publicado en plataformas de internet (como Amazon) y me han comprado. Gano dinero = no mucho. La gente lo lee = Sí. Por supuesto que me he informado y me sigo informando sobre el mundo editorial; y hasta creo que he hecho buenos amigos, pero excepto una novela (en mis comienzos) no volví a mandar nada a ninguna editorial. No es que no le de importancia, sino que me da igual. Escribo para viajar, para vivir aventuras, para divertirme, para conocer a personajes singulares… vamos, por las mismas razones que me gusta leer, ir al cine, escuchar música, etc…

Opción 1: Escribir = Pasión = Diversión

Opción 2: Escribir = Ambición = Calentamiento de cabeza

La obsesión de un escritor ha de ser la de escribir, y no la de publicar. Tú escribe, y escribe, y escribe, y mejora, y aprende, y comparte, y escribe sin parar… que todo llegará.


sábado, 23 de noviembre de 2013

De todo un poco – Carta a un… querido amigo

Querido amigo,

Tú que te acercas a aquellas personas que se cruzan por tu camino, que no las miras con desprecio, ni les juzgas por su apariencia. Tú que no buscas más que lo mejor de mí, de mis pensamientos, de mi parecer y de mis acciones. Sí tú… querido amigo; que no te interesa lo que tengo, lo que consigo o lo que me rodea. Sí tú…

Te quiero decir una cosa. Ahora me doy cuenta de que te acercaste a mí, por ti; que no te importaba quién era, porque sólo pensabas en qué era lo que podías quitarme; que no te preocupaba lo que tenía, porque lo querías para ti, y que aceptaba mi manera de ser, porque eso era lo que menos te importaba.

Pero ya me he dado cuenta de quién eres querido amigo, amiga o amiguete. Y en realidad sólo te deseo una cosa: que en tu vida te cruces con más gente como tú, una y otra vez, hasta que por fin dejes de ser como eres.


Alexander Copperwhite

lunes, 18 de noviembre de 2013

En el punto de mira — Ambiciones y Reflexiones, de Belén Esteban

No ha transcurrido mucho tiempo desde que la famosa tertuliana de la televisión presentó un libro de carácter autobiográfico. Tanto la expectación de sus fans, como la disceptación de sus no fans, han generado una publicidad de un valor incalculable. No me gusta ser crítico cuando hay que tratar sobre los gustos de la gente, y por ello no diré nada sobre los fans de Belén, salvo que me parece estupendo que corran a comprar su libro, si eso les apetece y les hace felices.

Ahora:

Quizás debería haber titulado estas líneas de la siguiente manera: Ambiciones y Reflexiones, ¿de Belén Esteban? No creo que me lo vaya a leer, entre otras cosas porque presupongo que ella no ha sido la autora del libro. No me malinterpreten, pero no hay nada más interesante que poder “entrar” en la mente de un autor para así descubrir su mundo, o el que ha plasmado. Sé lo que muchos pensarán, ¿para qué querer entrar en la mente de Belén Esteban? Pues yo qué sé, la respuesta más obvia que se me ocurre es el típico: ¿Por qué no? Aprender es aprender y conocer es conocer. Dicho esto, ahora intentaré imaginarme (que no digo que no sea cierto) que la autora del libro ha sido ella. El lenguaje que suele utilizar es demasiado plano (no significa que sea malo), y cuando uno busca literatura, razonamiento, estructura y ese algo que ata una buena historia en lo que lee, me da la sensación de que aquí no lo va a encontrar. Y el contenido ¿Una vida interesante? Si se buscan emociones, amoríos, pasiones, etc… supongo que sí; pero también se pueden leer las 50 sombras que también trata de ese tema, y, según dicen porque no lo he leído, despierta pasiones utilizando una prosa sencilla. Y al menos utiliza una prosa.

Lo raro:
Me he topado con diversidad de opiniones, que son las que me incitaron a escribir esta nota. Básicamente hay autores que no ven con buenos ojos el lanzamiento de este libro, ya que “invade” el difícil de por sí mundo del escritor. Hombre, yo comprendo ese punto de vista, aunque no lo comparto. Es como si tuviera una pastelería y me molestase que Kinder Bueno promocionase un nuevo huevo de chocolate forrado con barquillo crujiente (que no es mala idea), y me pusiera a quejarme. En primer lugar, las quejas que yo pueda manifestar se transforman en súbita publicidad (como esta notita), y no existe publicidad buena o mala, sino sólo publicidad; y en segundo lugar, cómo vamos a comparar un producto industrial (Kinder) con una labor artesana como puede ser un pastel de triple chocolate. No se puede.

Conclusión:

Yo le deseo lo mejor a esta señora. Sé muy poco de ella (me considero fan friki del cine y de los documentales), pero lo que sí puedo asegurar es que muchos son aquellos que se sienten a gusto con ella; viéndola en la tele, leyéndola sobre ella en las revistas, y ahora… en un libro. No me preocupa para nada su libro, porque no tiene nada que ver con lo que yo escribo, y supongo que mis lectores “están a salvo” de sus garras lingüísticas (aunque nunca se sabe, jejeje). A los que se quejan de que el medio televisivo ofrece un empujón importante a esta gente, sólo les aconsejo una cosa: luchad y acceded a este medio. A los que no les gusta esta señora: no compréis su libro ni la veáis en la televisión. Y a quienes sí les gusta: de momento vivimos en un país libre (más o menos) y haced lo que más os plazca y lo que os hace felices. Que los problemas grabes no hace falta buscarlos… ya vienen solos.


Alexander Copperwhite

domingo, 17 de noviembre de 2013

Si no lo cuento, reviento – Un poco de tabaco y alcohol, por favor

Conforme la crisis coloca entre la espada y la pared a miles de españoles, aumentan los blancos audiovisuales expuestos a todo lo que la “caja tonta” les dispara. Recuerdo la mega campaña publicitaria que se hizo hace unos pocos años en contra de los anuncios de tabaco; y ahora también se está barajando una regulación de los anuncios sobre el alcohol. ¡Bien hecho! Referente al tabaco, el gobierno y los responsables alegaron que se trataba de un producto que perjudicaba seriamente la salud (¿Entonces por qué se vende? Pero este es otro tema a tratar), y creo que la mayoría de nosotros estamos totalmente de acuerdo con el hecho de que es nocivo y adictivo. Más tarde, cuando publicaron las estadísticas, presentaron que su campaña fue un éxito y la venta de tabaco había bajado un porcentaje considerable (y entonces subieron el impuesto). La salud es más importante que el dinero así que obviaremos este pequeño detalle.

Y ahora viene mi pregunta:

¿Cómo demonios es posible que en la televisión nos machaquen constantemente con el Poker, la ruleta, la fortuna, etc…? Me da la impresión de que, en plena crisis, puesto que no encuentran una forma nueva de viciar a los españoles, que mejor idea que la de convertirles en ludópatas. No quiero menospreciar la capacidad del individuo de poder autogestionarse y autocontrolarse, pero cuando veo que esos anuncios se multiplican, sólo puede significar que la “venta” es buena y hay que captar a más “clientes”. Resumiendo, inyectando más enfermedad en las venas de los neoludópatas, con el fin de remover la economía muerta gracias a las desgracias que se pueden cosechar con el juego. También me parece espantoso que estos anuncios estén encabezados por deportistas de élite y personajes importantes. A ver si lo entiendo, el mensaje es: Hagan deporte, no fumen, cuiden la salud, y a jugar la pobre nómina que es divertido. Para comer y eso (que no es importante) no te preocupes que… ¿Jugando ganas? ¿No hace falta porque estamos muy gordos? ¿El arroz blanco es barato? ¿Mañana será otro día?
No digo que se prohíba el juego, pero de tener salas de juego con acceso controlado, a que cualquiera (CUALQUIERA… séase menor, mayor, con trastornos o lo que sea) pueda jugarse su dinero sin tener consciencia de ello (e incluso dinero que no sea suyo) me parece un despropósito. La ludopatía es una enfermedad muy grave y ha destrozado a muchas familias. Regulamos la publicidad en ropa, comida basura, productos sostenibles, tabaco, alcohol, y todo lo que uno se pueda imaginar. Pero cuando se trata de exponer a los espectadores a una adicción que diezma ahorros… no sé, a mí me da mucho en qué pensar.
Juega, juega, juega, juega que es divertido; es lo que nos venden en la televisión durante horas y horas. Este es un mundo de locos, hemos perdido el norte y la caza del dinero es una obsesión. Mientras, la vida se nos escapa de las manos. Y para terminar: Señores responsables, hagan algo de una vez por todas, que por mucho dinero que ganéis no seréis capaces de llevaros ni un céntimo al otro mundo; y estoy convencido de que no merece la pena venderse por tan poco.




Alexander Copperwhite

lunes, 11 de noviembre de 2013

Mi opinión – El encantador de abejas, de Ramón Cerdá

En esta ocasión hablaré de dos cosas. La novela y su formato.

Empecemos por la novela: Tal y como nos avisa Ramón en la introducción de su novela, se trata de un experimento que básicamente se trata de escribir sin añadir muchos diálogos. Lo cierto es que lo consigue… y con creces. En esta ocasión nos presenta varios personajes en diferentes lugares y no sólo; también nos los ubica en distintas épocas. ¿Cuál es el objetivo? Pues tal y como explica el subtítulo, que aparece en la novela, se trata de desmigar la leyenda de Jack el destripador, o mejor dicho… acrecentarla.
Sin lugar a dudas cada párrafo te muestra como paso a paso los cabos sueltos se van atando, sin perder la morbosidad e intriga que despierta esta clase de novelas. He de hablar de forma genérica para no desvelar detalles, pero sí me permitiré a desvelar a los avezados lectores de Ramón, que Consuelo ¡VIVE! No es que haya muerto en las anteriores novelas, pero así es más emocionante. Así que, para ir terminando esta parte, DIGO: desde la Roma más salvaje de la antigüedad, hasta el Londres Victoriano (cómo no), y acercándonos a dos hermanas muy peculiares (dejando apartados otros personajes por descubrir que creo que ha de ser por los propios lectores), cuidado con Jack el destripador, porque podría ser cualquiera y aparecer en cualquier momento…

Ahora veamos el formato: Curioso, manejable, original y flexible. Es como tener un libro del habitual formato, aunque recortado. Ramón le ha puesto el nombre de Bbrick, pero yo lo llamo estuche de maquillaje, porque me recuerda mucho a ese objeto. No es machista ¡NO! Porque corriendo los tiempos que corren, los hombres también llevan de eso en sus carteras. Cavernícola YO, de momento no, pero supongo que todo se andará, ya que mi barba siempre requiere algún que otro retoque. Jejeje. Ahora sin bromas, creo que es un formato revolucionario y que el precio es muy accesible a pesar de la alta calidad. Puede que al principio parezca “raro”, pero lo mismo pasó con los e-readers hasta que nos acostumbramos a ellos. Este formato devuelve el culto al libro en papel y es de fácil lectura… Y muy asequible. Tanto me gustó que yo opté por él para una de mis ediciones. Aunque ya se sabe, para viajes los aviones (así cambio un poco la frase de los colores).



domingo, 6 de octubre de 2013

De todo un poco – Unos truquitos a la hora de escribir


Creo que una de las preguntas más básicas que uno se hace cuando en algún momento de su vida decide escribir, es ¿cómo lo hago para que llegue a la gente? No se trata de una pregunta trampa, o de un condicionante que limite nuestra manera de expresarnos o de contar una historia. Sencillamente es una pregunta que se limita a enriquecer lo que hacemos, con el fin de llegar a un número mayor de lectores.

En varias ocasiones me han preguntado sobre mis trucos, y si funcionan; y yo siempre me escondo tras respuestas “tipo” para no entrar en polémica. Pero creo que al hacerlo por escrito y en mi Blog, las respuestas serán más sencillas y menos viciadas. Pero eso sí… no sé si funcionan… jajaja…

1º Siempre hay que escribir con el corazón, pero sin que la mente se quede al margen. No hay nada más aburrido que leer una historia donde se habla mucho de amor, pasión, odio, venganza, etc… pero sin saber muy bien qué nos está contando el escritor. Vamos, que la historia tenga pies y cabeza.

2º El vocabulario sencillo, aunque no repetitivo. No se debe intentar utilizar demasiadas palabras de poco uso, no porque nos dirijamos a un público “pobre”, sino porque la gente lee novelas para entretenerse, y no para llevar de paseo un diccionario.

3º Capítulos no demasiado largos, donde los diálogos formen parte del decorado, para que no se haga monótona la lectura a la vista, o a la mente.

4º Siempre deja un cabo suelto al final de cada capítulo. Aumenta el interés por seguir.

5º No hay que describir con milimétrica exactitud los escenarios elegidos. Con unas pinceladas por parte del autor, para que el lector se monte su propio escenario, es más que suficiente.


6º No se ha de tener miedo a adentrarse en lo más místico de los escenarios que nos rodean, o lo más oscuro de nuestros propios pensamientos. Cuando uno escribe ha de ser libre en su mente… y explayarse.

¡¡¡Ahh!!! Y nunca dejar de escribir… nunca rendirse…

martes, 24 de septiembre de 2013

Mi opinión – El tercer nacimiento de Ulises (El gran ojo), de José Docavo Alberti


¿Qué tienen en común: un hombre resucitado, una vaca y la extinción de la humanidad? ¿No sois capaces de adivinarlo? Pues entonces os recomiendo que leáis este magnífico libro que no ha dejado de sorprenderme. He de admitir que con cada lectura que hago, de cada autor nuevo que cae en mis manos, siempre he cosechado buenas impresiones, pero la historia de mi amigo y escritor José Docavo Alberti creo que se lleva el premio de sorpresas… al menos hasta el momento.

No sabría muy bien cómo definir a los protagonistas de esta historia, ni sus orígenes, puesto que son tan semejantes a nosotros, y a la vez tan diferentes, que uno puede identificarse parcialmente con ellos, ignorar sus sentimientos, compartir sus vidas y sentirse ajeno a la vez. ¿Extraño verdad? Pues debería pareceros una explicación pobre sobre una estructura de personajes muy completa y lograda. El malo… de película, y aun así con toques que rozan la divinidad. Como si le hubieran sacado de la biblia y lo hubieran moldeado para la ocasión. La vaca: Ramita. Ayyyy mi dulce Ramita. La prefiero en el estado de su segunda transformación… y para quien quiera saber de qué hablo: Que se lea el libro. Las escenas de sexo… logradas. ¡Muy logradas! Yo soy más de acción, pero he de admitir que el autor consiguió transmitirme esa fuerza espiritual que reside en el sexo… Podemos vivir sin él, pero no sobrevivir. Y para quien no entienda esta frase REPITO: Que se lea el libro. No le restaría nada (como a todo buen libro) pero sí le añadiría más detalles y acción (como en todo libro que nos gusta). Y el final, no nos sorprende el fin maléfico tanto como la forma de combatirlo, aunque uno debe de estar muy metido en la historia para descifrarlo… un par de páginas antes de que se manifieste. En definitiva, un libro que no dejará a nadie indiferente y con moraleja que despierta nuestro sentido filosófico. ¿Quieren saber de qué se trata? Pues lean el libro. Lo puedo decir más alto pero no más claro.

miércoles, 19 de junio de 2013

De todo un poco – Sobre escritores y otras rarezas


Esta mañana he mantenido una conversación muy interesante con mi amigo y escritor José Docavo Alberti, y llegué a la conclusión de que en este oficio, como en muchos otros, las incertidumbres terminan por apoderarse de nuestros pensamientos. Al principio uno puede pensar que ser, o tratar de ser, escritor es algo laborioso, aunque rodeado por constantes satisfacciones, que nos ayudan a sumergirnos aún más en un mundo de fantasía, o de pajaritos, arbolitos y ardillas voladoras, como lo yo lo denomino. Pero pronto descubrí que no era así, y que el camino por ganarse a un lector (como comienzo) estaba plagado de obstáculos de todas clases, colores, matices, matrices, narices, perdices, y todo lo que uno se puede imaginar.

Las preguntas de mí querido amigo (que no voy a desvelar para mantener el misterio, y por guardar el secreto de una conversación privada) me recordaron lo perdido que estaba cuando comencé a dar mis primeros pasos como analfabeto disléxico, en un mundo de monstruosos maestros de la prosa y la palabra. Vamos… de novel-ete o novato (como más os guste). No es que sea su caso, puesto que le estoy leyendo y se trata de un magnífico escritor, pero de una manera sencilla empezamos a plantearnos las estrategias a seguir para conquistar a esa "presa" tan difícil de conseguir, que es el lector. No pretendo soltar una verborrea sin sentido alguno, sólo me gustaría comentar el final de la conversación que, entre otras cosas y rarezas, me recordó lo que realmente importa, y lo que finalmente cala en el paladar mental de aquel que nos lee. LA HISTORIA. No importa lo buenos que seamos, creamos ser, o pretendamos ser… el lector nos devorará si la historia le gusta, nos maldecirá si la historia le aburre, nos aplaudirá si la historia le emociona, y cuando llegue el momento de cerrar el libro (porque lo ha terminado, ¡o no!) lo más probable es que se quede con la historia, y que nuestro nombre permanezca donde de verdad debe permanecer… en el olvido. Al igual que nosotros vivimos a través de nuestros personajes, el lector también lo hará. Y puede que algún día… algún fatídico día, al lector le pique la curiosidad y vuelva a leer ese manchón en la portada. ES NUESTRO NOMBRE.

QUE VIVA LA HISTORIA, y lo demás vendrá solito.

Gracias por recordármelo José, un fuerte abrazo.

viernes, 7 de junio de 2013

Mi opinión – La conjura del vino, de Diego Castro Sánchez


Bueno, bueno, ¿cómo se puede describir una historia que tiene de todo? Pues precisamente con esta misma pregunta. A lo largo del tiempo me he topado con lectores que no aprecian el humor en su lectura, y es respetable, así que quien se identifique como “miembro” de ese grupo, absténgase de leer la novela. Y punto. El resto… no os la podéis perder. ¡Bajo ninguna circunstancia!

Tengo entendido que lo que he leído es el primer “borrador” del autor, y que ahora se puede adquirir uno mejorado. Anphorae. Más puntos a su favor, porque la novela ya era muy buena. Eso sí, siempre me gusta advertir al futuro lector sobre los detalles de la prosa y el estilo utilizado; y aquí les pido a aquellos que no les guste utilizar el diccionario que tengan paciencia, porque merece la pena y se puede aprender mucho de la antigua Roma. El lenguaje es fluido y rico, muy rico, aunque se utilizan muchos, ghhmmmm, ghhmmmm, sobre partes del cuerpo humano y actos relacionados con él, que no son para nada ofensivos y sí hacen que el lector consiga sentirse más envuelto por aquellos tiempos. O al menos así me lo pareció.

Acción, aventura, misterio, sorpresas, humor, viajes, piratas, legionarios, gladiadores, ¿qué más hace falta? Yo desde luego no me esperaba algo parecido y me lo pasé de fábula. Como pega diré que termina de manera muy brusca, aunque también se puede interpretar como que deseaba saber más de la vida del protagonista. Cosa que nunca se sabe si es bueno o malo. Lo dicho… a mí me ha dejado un excelente sabor de boca, y confieso que durante la lectura me tome una copita de vino… o dos.

viernes, 24 de mayo de 2013

Mi opinión – Amén, de Jesús de las Heras


Conozco al autor personalmente, así que me permitiré hacer un comentario en mayúsculas. CAMBIA LA PORTADA. Sinceramente creo que no le hace justicia a la novela, y como escribo lo que pienso y lo que siento, y en una ocasión ya lo hablé con él; me repito. A mí la portada me sugiere pajaritos y una vida risueña, pero en realidad habla de otra vida, que tiene de todo, y que tarde o temprano todos tendremos que vivirla. ¡O no! Supongo que eso va al gusto del consumidor.

El autor no para de sorprendernos con cada página que leemos, con cada situación que describe, y todo a través de su original protagonista con el que algunos, más que otros, podrá identificarse… más o menos. Desde su casa, hasta la de su suegra, desde España hasta la muralla China (y mucho más) y al final de vuelta al principio. ¿De qué va? ¡Aahhhh! No os lo quiero contar, porque si la vida no estuviera llena de sorpresas, para qué vivirla. Y si no entendéis esta pequeña moreleja, lo único que tenéis que hacer es leeros Amén.

Alexander Copperwhite

viernes, 17 de mayo de 2013

Mi opinión – La conjura de los sabios, de Luz Olier

La portada del libro me llamó mucho la atención. Sería un mentiroso si dijera que me ha atraído otra cosa, así que me limitaré a iniciar la presentación del libro mostrando mi lado más superficial, y acabaré profundizando en el significado y el mensaje que la autora desea transmitirnos.

Lejos de lo que yo acostumbro leer, o escribir, la autora captó de inmediato mi atención presentando los diversos y variopintos protagonistas de esta historia. He de admitir que hasta que no los conocí me sentí disperso, perdido en la búsqueda del significado o el propósito de la novela. Y entonces lo comprendí: no se trataba de mover personajes por escenas, sino de moverse a través de los personajes ente emociones. Una manera distinta de acción y aventura.

Advierto de que se trata de una lectura lenta aunque ágil; y me explico. Lenta porque tuve que profundizar en el mensaje (que básicamente se trata de la lucha entre el bien y el mal) y ágil porque la fusión con las situaciones, las localizaciones y las emociones te incitan a querer saber más. ¿Cómo es posible que unas pocas personas que provienen de diversos países, culturas tan diferentes, y de estratos sociales tan dispares, ser elegidas para cambiar el mundo? ¿Cuál es el denominador común? Pues la bondad, el sentido común y el amor por la justicia. Es una novela muy apropiada dados los días que corren. El lenguaje es muy culto; puede que demasiado para mi gusto ya que mi máxima pretensión es la de divertirme con la lectura, aunque siempre es bueno recordad términos que rara vez se utilizan. Eso sí, está magníficamente escrita. Para aquellos que buscan leer sobre lo que todos hemos de hacer, y rebuscar en su conciencia, con aventura, misterio y toques metafísicos, es una novela que no les defraudará, y para los que no… también.


 

 

domingo, 12 de mayo de 2013

De todo un poco - Érase una vez en el país de la escritura


A lo largo de estos años, he leído muchos artículos que hablan de los escritores y del camino que han de recorrer. He encontrado opiniones de todo tipo; alentadoras, desalentadoras, crudas, realistas, soñadoras, desproporcionadas, tediosas, graciosas, humanas. En el fondo creo que todas ellas (como todo lo que leo) han llegado a formar parte de mí, séase porque no las comparto o porque sí, pero siento que en todas ellas existe un nexo: Hablan del escritor, de la historia, de la manera de escribir e incluso de promocionarse… omitiendo, para mi punto de vista, lo más importante.

Para aquellos que nos gusta la literatura, escribir nos hace viajar, ser dueños y señores del universo. Poseedores de un poder infinito: el de crear y destruir, creando lo increíble aunque imaginable. Sinceramente yo pienso que lo más importante en la vida es ser feliz, y cuando nos enfrentamos al folio o a la pantalla en blanco debemos de estar tranquilos y en paz con nosotros mismos para poder volar. Si eres feliz, llegas al espacio atravesando las algodonadas nubes, y te deslizas como una pluma de oca hasta posarte bajo un árbol a los pies del Kilimanjaro. La esencia de la escritura reside en la libertad de nuestra mente.

Sé que esto no ayuda mucho en el momento de tomar decisiones sobre la promoción, la organización y la estrategia de ventas; ni siquiera nos ayudará en escoger género… enlace y desenlace de una historia. Pero qué somos los escritores, sino víctimas de nuestras propias ideas. Condenados al olvido… pero viviendo a través de nuestras historias. Ser escritor no es una decisión, es un camino que debemos recorrer. Y durante el trayecto, quizás, y sólo quizás, alguna de nuestras historias consigan atrapar una lágrima de un lector, un suspiro de un joven, un escalofrío de una lectora. Pero todo eso qué importa, si escribir nos hace felices.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Si no lo cuento, reviento – El escritor, lector, bloguero, editor, y amigo... Ramón Cerdá


Esta mañana me fui al banco (sin comentarios, y eso que era para ingresar y no para pedir) y después me acerqué a correos porque los buzones de mi piso los han roto (alguien que se aburría mucho… supongo). En fin, lo que parecía que iba a ser un día soleado, pero con algún que otro adjetivo calificativo dirigido a todo lo que desagrada, se transformó en un día soleado y lleno de positividad. El cartero me entregó un paquete con dos novelas de Ramón. Bueno, en realidad era una, aunque en dos formatos distintos. Lo que más me alegró no ha sido el hecho de recibir este regalo (que ayuda muuuucho) sino el hecho de que Ramón Cerdá esté interesado por mi opinión sobre su novela “El encantador de abejas”, y también referente a qué formato me parece mejor y más atractivo.

Pero de su trabajo hablaré en “Mi opinión” ya que ahora me voy a centrar un poquito en él. Nos conocimos cuando presentó un libro de un colega mío, y compartimos mesa en la distancia. Distancia que cuando el acto terminó, nos levantamos de nuestras respectivas esquinas para saludarnos como si nos conociéramos desde siempre. Eso sí, con la educación, la seriedad y el respeto que Ramón inspira a quienes le rodean. Siempre con una sonrisa en la boca, está dispuesto a escucharte sin hablar todo el rato de sus novelas y de su trabajo. Por supuesto que la literatura es uno de los temas principales, pero no el único. Desde entonces hemos coincidido en otras ocasiones y he de admitir que él siempre está dispuesto a colaborar en mis disparates (no es que sean muchos, y aunque sólo fuese uno bastaría). Por ejemplo, en una presentación que hice en Valencia, y que llegué cinco minutos tarde porque me perdí, nada más entrar nos vimos, nos estrechamos la mano, y le dije que me iba a presentar él. Ya ves. Iba superpreparado. Y ante el único reproche de “eso se avisa antes”, sonrió y me presentó. Parece fácil, pero en realidad es muy inusual y un marrón.

Pienso que es una de esas personas que puede parecer demasiado seria, pero que enseguida extienden la mano para apoyar a otro sin pedir nada a cambio. Como muchos otros escritores, se ha enfrentado a la quimera editorial y ha labrado su propio camino. No hablaré de los miles de seguidores o las centenas de miles de libros que ha vendido, pero sí mencionaré el hecho de que ha creado una “pequeña” editorial-imprenta, donde por muy, muy, muy poco, cualquier autor puede ver su libro en papel. Y lo digo en serio, a veces creo que incluso pierde dinero. En una ocasión me dijo que lo hacía porque le gustaba, y porque estaba harto de que no existiera una alternativa sencilla y honesta para los escritores. Sencilla y honesta. No es que otras no lo sean, pero no las conozco. Le he catalogado en las personas que “importan”, porque así es como lo siento. Y puesto que hoy me has alegrado el día, te  mando un saludo y un abrazo querido amigo.


sábado, 4 de mayo de 2013

Mi opinión – Sucede a diario, de Frank Spoiler


¿Qué se puede comentar cuando lees muchos relatos breves, en un breve instante? Pues algo muy sencillo: Lo breve y bueno, es dos veces bueno. Conocía la faceta poética del autor, pero no que escribía relato corto; y mucho menos de terror. No sé por qué decidí leer este libro de relatos (como muchos otros libros) lo que sí sé es que lo he disfrutado mucho. Para empezar, con el título Frank nos lo cuenta todo: Sucede a diario. La mayoría de las historias las podríamos ver en el telediario, escucharlas como una historia pasada que aconteció en nuestra localidad, o incluso imaginarnos que sucederá a uno de nuestros vecinos. Es muy extraño.

Una de las historias me llamó mucho la atención. Trataba de un hombre que había estrangulado a su mujer. Los motivos… descubrirlos por vosotros mismos. Yo sólo recordé a todas aquellas personas que cuando discuten, o se sienten frustradas, dicen como si nada “te voy a matar”. Y lo cierto es que tan fácil es decirlo, como hacerlo. Fácil como acto físico, pero difícil convencerse mentalmente. Por mi parte, prefiero matar a diestro y siniestro en las historias inventadas; al igual que Frank Spoiler que no omite detalles y sensaciones en lo “cotidiano” de sus crímenes. Hay para todos los paladares. En sus escritos, también creo destacar denuncia social, preocupación por la ecología, e interés por lo humano. Me parece una forma muy acertada la de concienciar a los lectores describiendo cruelmente crueldades que sin su crudeza ni nos importarían. Y para los fans de la ciencia ficción le diré… que se lee a la velocidad de la luz.

lunes, 29 de abril de 2013

Si no lo cuento, reviento – Casualmente con Juan Gómez Jurado


Hace poco, en Barcelona, fui a una charla de escritores que se impartía en el hotel Husa, organizada por KINDLE AMAZON. Lo cierto es que me apunté como de rebote, gracias a unas invitaciones que pululaban por las redes sociales. Yo, ni corto ni perezoso, ni siquiera leí de qué se trataba y únicamente pensé “Seguro que aprendo algo”. Y hasta aquí el inicio de la historia. Sin reflexiones, ni melodramas, ni florituras de ningún tipo.

Cuando aparecí por el hotel me sorprendió lo bien organizado que estaba el evento, y cuando por fin leí de qué se trataba exclamé “Pero si está Juan Gómez Jurado” (Le llevo siguiendo desde hace ya unos añitos). No suelo entrometerme ni imponer mi presencia en ningún lugar ni a nadie; y por supuesto que pensé que un escritor de su talla sólo posaría para la foto… y ya está. Me equivoqué. ¿Conocéis el mito donde las personas de reconocido prestigio no se dignan a hablar con los demás “mortales”? Pues en este caso afirmo que es falso. Para quienes no le conozcan os alento a que busquéis sobre él en las redes sociales y en internet. Brevemente diré que ha escrito varias novelas y que están traducidas a más de cuarenta idiomas. Y este es el hombre que yo conocí:

Me acerqué para “la foto” y muy amable bromeó diciendo que mi cara le sonaba. Obviamente me sorprendió tal afirmación, no por el hecho de relacionarme con alguien, sino por el hecho de mostrarse comunicativo. Más tarde coincidimos y aprendí un poco sobre él, pero no hablando de él. Curioso. Hablamos sobre el género de fantasía, a quién sería bueno leer, que uno ha de luchar para conseguir sus metas, que las historias tienen vida propia y que el autor no es lo importante, que las letras son un reto y que debemos superarnos en todo. En esto último comprendí que se refería a lo de ser humanos y mejorar como personas, más que cualquier otra cosa. También le hice algunas preguntas a las que contestó brevemente, como por ejemplo: ¿Me puedes contar algo sobre tu próxima novela? A lo que contestó muy amablemente. “No”. Una respuesta tan buena como cualquier otra, pero lo importante es que no le importa relacionarse, ni se esconde detrás de máscaras inventadas.

Por último, gracias a este encuentro causal, he decidido escribir un poco sobre las cosas que pienso y sobre las personas que voy conociendo. Así podré conocerme mejor, y quienes lean estas líneas también. En esta ocasión ha nacido en mí el deseo de hablar, pero no sobre personajes importantes, sino de personas que importan, y creo que Juan Gómez Jurado es una de esas personas. Un hombre que no se ha alejado de la realidad cotidiana que bulle en las calles. Un hombre que permanece cercano, ayuda a los demás, es positivo, no es egocéntrico, es filántropo y además… escribe unas magníficas historias.

Así que he decidido escribir sobre todo lo bueno que voy conociendo, puesto que hay demasiados que escriben sobre lo malo, y es importante destacar que hay mucha gente con principios luchando, pero por desgracia se les escucha menos.

Y porque si no lo cuento, reviento…

PD: En las fotos aparecemos con su última novela "La leyenda del ladrón" y mi novela "La primera corona"...

viernes, 26 de abril de 2013

Mi opinión – No le hables mal de mí al niño, de Julia Villares Anllo


He tenido la suerte de conocer a Julia en Barcelona e intercambiar unos libros. No lo menciono para que surja la idea de que he sido influenciado por la autora, todo lo contrario, es sólo para explicar cómo un libro de un género que desconozco por completo llegó a mis manos. Ella tampoco suele leer sobre los temas que yo escribo, así que acordamos que aunque nos guste viajar a Paris o a Ámsterdam (como ejemplos) nos dejaríamos llevar y visitaríamos ciudades que nunca creímos que visitaríamos. Metafóricamente hablando.
Para empezar quiero destacar que lo leí del tirón en el tren de regreso a casa. Una historia que no se anda con rodeos y que define bastante bien a la protagonista, que por otra parte, no nos identificamos con ella hasta que terminamos la novela. ¿Intrigados? Pues si aún no lo estáis… deberíais. En los albores de los desconciertos descubrí la parte más odiosa que un ser humano puede esconder, o manifestar abiertamente. Y cuando tienes la certeza absoluta de que esa persona jamás has sido tú, recuerdas momentos de tu vida en que sí lo fuiste, o que al menos pudiste obrar de otra manera. No quiero contar ningún detalle en absoluto, sólo dejar esta pequeña reflexión para aquellos que la vayan a leer o que ya la hayan leído. NO ABRAS UNA PERFUMERÍA SI NO SABES TRATAR CON LA GENTE. En este caso perfumería puede significar cualquier tipo de negocio.
Es la primera vez que siento unas emociones tan fastidiosas como el odio, el desprecio o la repugnancia, mientras me devoro un libro. Eso sí, lo recomiendo porque es purificador. De pronto no tienes ganas de estar enfadado y todo te parece bonito. ¿No lo creen? Pruébenlo. El libro está muy bien escrito, el lenguaje no es para nada repetitivo y se sigue con mucha facilidad. Una novela de las que a mí me gustan. Para entretener y no para adoctrinar. He echado de menos descripciones de los lugares, las casas, los personajes, aunque no sé si es mejor así, ya que cada uno de los lectores puede estampar sus propias caras y las de sus conocidos, y ambientarse en sus entornos más cercanos. Y para terminar, he descubierto que no sólo las princesitas con tipazo y bolsillos llenos de dinero pueden ser… de esta manera. (No desvelo nada) Busquemos en nuestro interior a aquella Maribel (o parte de ella) y calmémosla. Como broche final añadiré, que terminando la novela tus emociones vuelven a cambiar…

miércoles, 17 de abril de 2013

Mi opinión – Los crímenes del ajedrez, de David J. Skinner


Por primera vez quiero empezar destacando la parte negativa de una novela; esta en concreto, al menos desde mi punto de vista. ES MUY CORTA. Por otra parte, interpretando mi deseo de leer más y conocer mejor a los personajes, también se puede decir que es atrapante y se lee del tirón. TODO LO BUENO SE HACE CORTO. La prosa es muy amena, las escenas pasan volando y nos causan sensaciones que nos pincharán y nos mantendrán en vilo. El final… no lo cuento, mejor lo leen. Eso sí, he de admitir que durante la lectura no pude evitar intentar averiguar por mi cuenta la identidad del asesino, y para mi grata sorpresa me equivoqué con todas mis suposiciones. No es para nada previsible.
La mezcla de intriga y acción está muy bien distribuida entre páginas y párrafos. Una vez conseguimos identificar a los principales personajes, que me permitiré la licencia de desvelar que son tres, el vaivén de situaciones a veces nos arranca una sonrisa, otras nos hace temblar y en alguna que otra nos incitan a dudar de todo lo que aparentemente creemos haber entendido. El protagonista... de cine. Su jefe… que cada uno piense lo que quiera. Y el periodista… yo le otorgaría otra clase de premio, a parte del Pulitzer. Si alguien quiere pasar un buen rato y estrujarse los sesos en una sesión exprés, esta novela no le defraudará.
Alexander Copperwhite

lunes, 4 de febrero de 2013

Mi opinión - La Rastreadora, de Antonio Lagares


Ciertamente es complicado hablar de esta novela. Para ser sincero, al principio no sabía muy bien cómo clasificarla o cómo encajarla en mi cabeza. “La Rastreadora”. El título llama mucho la atención y no es nada habitual encontrar un thriller psicológico escrito. He ahí mis ansias por leerlo, y mi necesidad de comprenderlo.
Página tras página, uno intenta identificarse con los personajes para sacar en claro cuáles son sus emociones, qué representan, cómo se mueven, cómo se meten en tu cabeza. Porque de eso se trata. La lectura se agiliza lentamente, eso sí, un tipo de lectura a la que no estoy habituado, aunque creo que ese es su propósito. La prosa sencilla, rica y fácil de seguir… En definitiva una novela entretenida, sin buscar excesivas florituras y que hurga en la sencillez, o la complejidad de nuestra mente. Y con un final, que no se cuenta… se lee.

Alexander Copperwhite