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lunes, 29 de abril de 2013

Si no lo cuento, reviento – Casualmente con Juan Gómez Jurado


Hace poco, en Barcelona, fui a una charla de escritores que se impartía en el hotel Husa, organizada por KINDLE AMAZON. Lo cierto es que me apunté como de rebote, gracias a unas invitaciones que pululaban por las redes sociales. Yo, ni corto ni perezoso, ni siquiera leí de qué se trataba y únicamente pensé “Seguro que aprendo algo”. Y hasta aquí el inicio de la historia. Sin reflexiones, ni melodramas, ni florituras de ningún tipo.

Cuando aparecí por el hotel me sorprendió lo bien organizado que estaba el evento, y cuando por fin leí de qué se trataba exclamé “Pero si está Juan Gómez Jurado” (Le llevo siguiendo desde hace ya unos añitos). No suelo entrometerme ni imponer mi presencia en ningún lugar ni a nadie; y por supuesto que pensé que un escritor de su talla sólo posaría para la foto… y ya está. Me equivoqué. ¿Conocéis el mito donde las personas de reconocido prestigio no se dignan a hablar con los demás “mortales”? Pues en este caso afirmo que es falso. Para quienes no le conozcan os alento a que busquéis sobre él en las redes sociales y en internet. Brevemente diré que ha escrito varias novelas y que están traducidas a más de cuarenta idiomas. Y este es el hombre que yo conocí:

Me acerqué para “la foto” y muy amable bromeó diciendo que mi cara le sonaba. Obviamente me sorprendió tal afirmación, no por el hecho de relacionarme con alguien, sino por el hecho de mostrarse comunicativo. Más tarde coincidimos y aprendí un poco sobre él, pero no hablando de él. Curioso. Hablamos sobre el género de fantasía, a quién sería bueno leer, que uno ha de luchar para conseguir sus metas, que las historias tienen vida propia y que el autor no es lo importante, que las letras son un reto y que debemos superarnos en todo. En esto último comprendí que se refería a lo de ser humanos y mejorar como personas, más que cualquier otra cosa. También le hice algunas preguntas a las que contestó brevemente, como por ejemplo: ¿Me puedes contar algo sobre tu próxima novela? A lo que contestó muy amablemente. “No”. Una respuesta tan buena como cualquier otra, pero lo importante es que no le importa relacionarse, ni se esconde detrás de máscaras inventadas.

Por último, gracias a este encuentro causal, he decidido escribir un poco sobre las cosas que pienso y sobre las personas que voy conociendo. Así podré conocerme mejor, y quienes lean estas líneas también. En esta ocasión ha nacido en mí el deseo de hablar, pero no sobre personajes importantes, sino de personas que importan, y creo que Juan Gómez Jurado es una de esas personas. Un hombre que no se ha alejado de la realidad cotidiana que bulle en las calles. Un hombre que permanece cercano, ayuda a los demás, es positivo, no es egocéntrico, es filántropo y además… escribe unas magníficas historias.

Así que he decidido escribir sobre todo lo bueno que voy conociendo, puesto que hay demasiados que escriben sobre lo malo, y es importante destacar que hay mucha gente con principios luchando, pero por desgracia se les escucha menos.

Y porque si no lo cuento, reviento…

PD: En las fotos aparecemos con su última novela "La leyenda del ladrón" y mi novela "La primera corona"...

viernes, 26 de abril de 2013

Mi opinión – No le hables mal de mí al niño, de Julia Villares Anllo


He tenido la suerte de conocer a Julia en Barcelona e intercambiar unos libros. No lo menciono para que surja la idea de que he sido influenciado por la autora, todo lo contrario, es sólo para explicar cómo un libro de un género que desconozco por completo llegó a mis manos. Ella tampoco suele leer sobre los temas que yo escribo, así que acordamos que aunque nos guste viajar a Paris o a Ámsterdam (como ejemplos) nos dejaríamos llevar y visitaríamos ciudades que nunca creímos que visitaríamos. Metafóricamente hablando.
Para empezar quiero destacar que lo leí del tirón en el tren de regreso a casa. Una historia que no se anda con rodeos y que define bastante bien a la protagonista, que por otra parte, no nos identificamos con ella hasta que terminamos la novela. ¿Intrigados? Pues si aún no lo estáis… deberíais. En los albores de los desconciertos descubrí la parte más odiosa que un ser humano puede esconder, o manifestar abiertamente. Y cuando tienes la certeza absoluta de que esa persona jamás has sido tú, recuerdas momentos de tu vida en que sí lo fuiste, o que al menos pudiste obrar de otra manera. No quiero contar ningún detalle en absoluto, sólo dejar esta pequeña reflexión para aquellos que la vayan a leer o que ya la hayan leído. NO ABRAS UNA PERFUMERÍA SI NO SABES TRATAR CON LA GENTE. En este caso perfumería puede significar cualquier tipo de negocio.
Es la primera vez que siento unas emociones tan fastidiosas como el odio, el desprecio o la repugnancia, mientras me devoro un libro. Eso sí, lo recomiendo porque es purificador. De pronto no tienes ganas de estar enfadado y todo te parece bonito. ¿No lo creen? Pruébenlo. El libro está muy bien escrito, el lenguaje no es para nada repetitivo y se sigue con mucha facilidad. Una novela de las que a mí me gustan. Para entretener y no para adoctrinar. He echado de menos descripciones de los lugares, las casas, los personajes, aunque no sé si es mejor así, ya que cada uno de los lectores puede estampar sus propias caras y las de sus conocidos, y ambientarse en sus entornos más cercanos. Y para terminar, he descubierto que no sólo las princesitas con tipazo y bolsillos llenos de dinero pueden ser… de esta manera. (No desvelo nada) Busquemos en nuestro interior a aquella Maribel (o parte de ella) y calmémosla. Como broche final añadiré, que terminando la novela tus emociones vuelven a cambiar…

miércoles, 17 de abril de 2013

Mi opinión – Los crímenes del ajedrez, de David J. Skinner


Por primera vez quiero empezar destacando la parte negativa de una novela; esta en concreto, al menos desde mi punto de vista. ES MUY CORTA. Por otra parte, interpretando mi deseo de leer más y conocer mejor a los personajes, también se puede decir que es atrapante y se lee del tirón. TODO LO BUENO SE HACE CORTO. La prosa es muy amena, las escenas pasan volando y nos causan sensaciones que nos pincharán y nos mantendrán en vilo. El final… no lo cuento, mejor lo leen. Eso sí, he de admitir que durante la lectura no pude evitar intentar averiguar por mi cuenta la identidad del asesino, y para mi grata sorpresa me equivoqué con todas mis suposiciones. No es para nada previsible.
La mezcla de intriga y acción está muy bien distribuida entre páginas y párrafos. Una vez conseguimos identificar a los principales personajes, que me permitiré la licencia de desvelar que son tres, el vaivén de situaciones a veces nos arranca una sonrisa, otras nos hace temblar y en alguna que otra nos incitan a dudar de todo lo que aparentemente creemos haber entendido. El protagonista... de cine. Su jefe… que cada uno piense lo que quiera. Y el periodista… yo le otorgaría otra clase de premio, a parte del Pulitzer. Si alguien quiere pasar un buen rato y estrujarse los sesos en una sesión exprés, esta novela no le defraudará.
Alexander Copperwhite