
A veces me apetece comenzar una entrada con una
afirmación, otras veces lo que busco es arrancar una sonrisa, y otras informar
sobre el contenido de la obra que he leído, pero en esta ocasión me saltaré mis
propias normas y empezaré con un improperio. ¡¿Maldita sea, por qué no se me ha
ocurrido a mí esta historia?!
Conozco a la autora desde hace bastante tiempo,
aunque nuestros caminos se han acercado bastante durante los últimos dos años.
Eso sólo se debe a la amabilidad de Blanca, y su extraordinaria forma de
empatizar con los demás. He de decir, que aparte de ser una gran escritora, es
una gran persona, y me imagino que sus lectores así lo perciben.
Bueno, después de andarme por las ramas (como de
costumbre) iniciaré la descripción de la novela, que como he dejado bien claro
desde el principio, mu hubiese gustado haber escrito yo, pero como no ha sido
así, al menos he tenido el gustazo de disfrutar de su lectura.

Todo comienza de la forma más sencilla. Uno de los
protagonistas, un escritor frustrado, consigue un manuscrito de una persona
desaparecida, y de inmediato queda maravillado con él. Tanto es su asombro, que
hasta está pensando en presentarlo como si él lo hubiera escrito (o al menos
así lo percibí), pero de pronto se da cuenta que eso es imposible. ¿Por qué?
Pues porque el manuscrito no está terminado, sino que está siendo escrito en
ese preciso instante. ¿Cómo puede ser? Muy sencillo, y a la vez complicado. Los
personajes descritos en él, son reales, y están escribiendo su propia historia
con cada paso que dan. Y surge la pregunta: ¿leerías un manuscrito donde apareciese
plasmado tu futuro? ¿Sí, no, quizás? Supongo que para respuestas, los colores.
Pero la historia no acaba aquí, porque no sólo veremos el devenir de los
protagonistas, sino que viviremos una increíble búsqueda. La de la
inmortalidad. ¿Cómo es eso posible? Es muy sencillo, leed el libro y lo
averiguaréis.

Acción, intriga, misterio, suspense, aventuras, personajes
malvados, y siniestros, y enamorados, e ingenuos, y desequilibrados. De todo.
Sencillamente de todo. Desde luego es una novela que me hubiera gustado
escribirla, pero no me resigno. Le doy las gracias a Blanca por haberme
regalado momentos tan intensos durante la lectura, y por enseñarme que la
imaginación no tiene límites. Y eso es lo que encontramos en El Manuscrito I;
una historia que podría haber sucedido, o incluso que esté a punto de suceder.
¿Lo estáis dudando? Abrid el manuscrito y rezad para que no sea vuestra vida la
que aparece en sus páginas. Por lo demás, felices lecturas.
Alexander Copperwhite
El Manuscrito 1. El secreto (segunda edición)