
Página tras página, uno
intenta identificarse con los personajes para sacar en claro cuáles son sus
emociones, qué representan, cómo se mueven, cómo se meten en tu cabeza. Porque
de eso se trata. La lectura se agiliza lentamente, eso sí, un tipo de lectura a
la que no estoy habituado, aunque creo que ese es su propósito. La prosa
sencilla, rica y fácil de seguir… En definitiva una novela entretenida, sin
buscar excesivas florituras y que hurga en la sencillez, o la complejidad de
nuestra mente. Y con un final, que no se cuenta… se lee.
Alexander Copperwhite