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sábado, 4 de junio de 2011

Quiero ser escritor

                En algún momento de nuestras vidas, todos nos hemos preguntado ¿Qué quiero ser? Por lo general contestamos policía, bombero, medico, abogado pero rara vez decimos escritor. Pues bien; en el apogeo de nuestra madurez emocional e intelectual despierta nuestro deseo de ser escritores. ¿Y cómo lo consigo? En la red leí diversas opiniones sobre el tema y yo me tomaré la libertad de expresar la mía.
                Lo más importante…
                Escritor es aquel que escribe. Da igual si es una nota romántica a tu novia, un cuento improvisado a tu hijo, un artículo de prensa o una novela. Para mi entender si escribes, eres escritor.
                Ahora… una cosa es ser escritor y otra muy diferente ser escritor reconocido. Escribir es una forma de arte y por lo tanto una manera de expresarse. Convertir el arte en profesión es un camino muy diferente y según parece muy difícil de lograr. Animo a todos los escritores que no se rindan ni dejen de expresarse pero por favor… muestren cautela. Yo tengo facturas que pagar y una familia que mantener. Si no es vuestro caso abrid las alas y a volar hacia donde os lleve el viento de lo contrario, aletead… pero sin perjudicar a vuestros polluelos.
                Escribir es soñar y soñar es sentirse vivo. Si perdemos nuestra capacidad de imaginarnos el mundo tal y como nos gustaría que fuese, perdemos nuestro interés por la vida misma. Si lo que contáis no le gusta a los demás es porque no son la gente adecuada para oír esa historia ya que una historia siempre es merecedora de ser escuchada, sólo debe ser presentada ante el público adecuado. Y si al final no os complace lo que habéis escrito, reescribirlo o escribir otra cosa pero nunca dejéis de hacerlo.
                Y si finalmente queréis compartir vuestra historia con todos, pero nadie os la quiere publicar; seguid el ejemplo de Bruno Nievas y publicarlo por vuestra cuenta porque la finalidad de escribir es compartir tu imaginación y tus emociones con los demás.
Alexander Copperwhite

3 comentarios:

  1. Tu reflexión me resulta muy interesante, la verdad.
    En mi caso, me gusta escribir, expresarme por medio de la palabra y estoy satisfecha por haber empezado un blog que me permita compartirlo con aquellos que quieran leerlo, simplemente por gusto y autorrealización, porque ciertamente, soñar es algo muy importante y sí que noto la diferencia en mí desde que empecé a mimar mi pequeño espacio, precisamente por lo que dices: "Escribir es soñar y soñar es sentirse vivo".
    ¡Un saludo!

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  2. ¿Sabes qué? Acabo de regresar al día que me tomé enserio enseñar lo que escribía al publico que no me conocía. En mi trabajo, los compañeros/as, me piden siempre los últimos mensajes que dejaba en el trabajo. Eso es lo que me impulsa a seguir con nuestra pasión.
    No puedo vivir de lo que escribo porque no es mi meta. Mi finalidad es llegar a escuchar las opiniones de lo que han leído o oído de mí. Esos comentarios constructivos que te hacen mejorar o finalizar el relato, poema o mensaje. Me recordaba algo que dijo mi abuelo hace años... "Un libro no acaba con un FIN, acaba cuando la historia es valorada por el lector."
    Me he desviado en estos meses de lo que era mi objetivo. No porque quiera vivir del cuento.
    Es que justamente, ahora que me lo he tomado más enserio y destruyo nada de lo que escribo, me olvide de soñar y sentirme vivo como dice en su frase Ámbar.

    Gracias y ahora te mando un privado Alexander por Facebook.
    Abrazos prietos ;)

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  3. Nunca pensé en ser escritora, aunque escribir me apasiona, me incliné por la sanitaria.
    No tengo intención de serlo, pero reconozco que liberar mis pensamientos, dejarlos plasmados en papel, llegar a darle forma a los sueños, relatar, narrar o describir historias, es apasionante, disfruto mucho haciéndolo y sobre todo compartiéndolo.
    Gracias por los consejos. Tú tienes madera, Alexander!!!
    Por cierto, me ha encantado tu última novela: El juicio de los espejos. Interesante hasta el final.
    Un abrazo.

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