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jueves, 12 de mayo de 2016

El escritor envidioso

Quienes dedicamos parte de nuestro tiempo a hilar frases, para luego construir párrafos, y que terminen en novelas, siempre nos cruzamos con muchísimos compañeros de letras en nuestro viaje literario. Es posible que sean muchos más de los que en un principio imaginamos, pero lo único que importa es continuar y seguir escribiendo.

Eso sí, como todo en la vida, nos encontramos con buenas o malas personas, buenos o malos escritores, buenas o malas experiencias. Y entre todas esas posibilidades, es imposible no toparnos con «El escritor envidioso».

El escritor envidioso es aquel que te odia por lo que escribes, sea bueno o malo. Sé que suena extraño, pero este tipo de escritor, a veces ni se molesta en leer lo que has escrito, ya que en el momento de preguntarle los motivos por los cuales no le parece bien un trabajo tuyo, él responde con evasivas que harían reír hasta el más inocente de los jóvenes. Sus consejos son inconcusos, y su único objetivo es el de echar por tierra tu persona, más que tu trabajo.

Personalmente no he tenido muchas oportunidades de toparme con este tipo de escritor, ya que suelo tener como ventaja el haber leído a muchos escritores de mi entorno. Dicho conocimiento me otorga poderes «supranaturales», que les deja sin palabras a la hora de argumentar cualquier despropósito sobre mí. Así que ya sabéis. Para repeler al escritor envidioso hay que leer… y mucho. Lo intenté también vistiendo mi ropa interior por fuera, como Superman, pero no funcionó. De todos modos, cualquiera que lucha por escribir un texto atractivo, ha de leer a conciencia, con el fin de empaparse de las artes narratorias de otros compañeros.

Resumiendo, hay que evitar al escritor envidioso a toda costa. Siempre que la envidia sea malsana, porque he de admitir que yo también soy un escritor envidioso, pero en vez de criticar a los demás, me dedico a estudiarlos, para así lograr un nivel de calidad que se acerque a los textos que más me asombran. ¿Entendido? Ahora que disponéis de esta información útil, o inútil, está en vuestras manos elegir qué clase de envidiosos preferís ser. ¿De los que critican, o de los que son criticados?


Alexander Copperwhite


domingo, 21 de diciembre de 2014

Mi opinión – Aceptamos lagarta como princesa de cuento, de Miriam Lavilla Muñoz

Bueno, bueno… De nuevo he aprendido que decir: de esta agua yo no beberé; es un tremendo error. Quiero dejar claro que no tengo ningún prejuicio sobre ningún género, sea este literario, musical, de cine o teatral. Pero está claro que cada uno tiene sus gustos y su peculiar manera de ver las cosas. Yo no suelo leer novela romántica, ni amorosa, ni de situación. He aquí la gran sorpresa para mí cuando me vi sin poder parar de leer esta novela. Miriam ha hilado una historia muy sencilla, que podría ocurrirle a cualquiera de nosotros. Es posible que no todo lo que aparece en ella, pero seré sincero y sí que me he visto en alguna que otra situación parecida.

Los diálogos son muy fluidos. Ahí reside la gran fuerza de esta historia. Con un toque juvenil que nos hará recordad nuestros años de instituto, de universitarios o de juerguistas empederni
dos, jejeje. El amor nace de la lujuria, o quizás la lujuria termina traduciéndose en amor. Es difícil escrutar los caminos que nos guían y nos conducen a lo que hoy somos, o lo que creemos que somos. Suena profundo, pero en realidad (y no es por ser negativo) la novela destila humor, gracia, situaciones diversas, aunque poca profundidad. Eso sí, en el momento de analizar la vida de su protagonista, una serie de emociones psicológicas ocuparán varios puntos de nuestro córtex cerebral y nos harán dudar de lo que realmente estamos leyendo. ¿Interesante verdad?

Normalmente cuento resquicios de la historia, sin demasiado detalles, para que los lectores puedan atar cabos e imaginarse si en realidad quieren adentrarse en ella o no. Pero en esta ocasión no pienso contar nada. ¿Por qué? Pues porque como la novela se lee rápido y no dejaréis de reíros y de identificaros con las situaciones y de pensar en qué ocurrirá a continuación… etc… etc… Sólo os digo que entréis en amazon, hagáis la descarga… y a disfrutar de una lectura diferente y muy entretenida. O al menos así fue para mí.


Alexander Copperwhite