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lunes, 23 de mayo de 2016

Un sueño convertido en pesadilla: Europa

Una de las grandes ventajas de viajar, y de hablar varios idiomas, es conversar con diferentes tipos de personas, en distintos lugares, en diversas circunstancias. También es muy interesante ver las noticias de cada lugar que, aunque parezca mentira, cada uno cuenta una versión diferente. Bueno, creo que el comentario de la veracidad de dicho hecho sobra, ya que incluso en nuestro propio país nos encontramos con cadenas que interpretan una noticia a su manera, mientras otras le dan otro sentido. Digamos que existen diferentes puntos de vista.

En fin. Yo siempre he sido un defensor de la unidad. La Unión Europea era un sueño que comencé a vivir desde pequeño, pero que con el paso del tiempo, los grandes intereses convirtieron esa idea en un producto comercial. Lo exprimieron, y continúan exprimiéndolo, hasta tal punto, que los pobres son más pobres, y ellos, los ricos, son más ricos.
Muchas son las voces que piden que el sueño no se apague, pero hay otras muchas que no pueden soportar el coste económico y de bienestar que han sacrificado. Dejando aparte las ingentes cantidades de dinero que los corruptos y los desalmados han llevado a paraísos fiscales. Y es una pena, porque cuando se han inventado palabras como Grexit (Salida de Grecia), Britexit (Salida de Gran Bretania), y demás parafernalias, una cosa queda clara. La familia está rota.

Los alemanes tiraron de la cuerda hasta romperla (una vez más). Yo también tuve fe en que habían cambiado como nación, o como filosofía, pero están demostrando que no es así. Este año he estado en varios países, y el rechazo hacia la “Nueva Raza Aria” como muchos la han denominado, el latente en todos los rincones. La historia regresó a los años cuarenta, y el odio anidó en los corazones de los más necesitados. Es una pena. El sueño de una Europa unida está en peligro.



Como europeo, no respeto los derechos humanos, porque permito que en mis fronteras mueran refugiados; no respeto la constitución, dejando de lado a los niños que se encuentran con dificultades para alimentarse. ¡EN EUROPA! Lo pienso y me embarga un sentimiento de vergüenza inimaginable. Me asqueo por las armas que vendemos a países en guerra, porque codiciamos sus recursos, para que luego aquí se lucren cuatro gatos. Los de siempre. La Europa del mañana, la tenemos hoy en nuestras manos. Y no le veo punta al asunto. Me da pena, y espero que las nuevas generaciones destronen a los reyes de la codicia y la soberbia, y siembren las semillas de la bondad y la esperanza.


Alexander Copperwhite

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Yo no quiero esta UE y desde luego, no a este precio. No es lo que nos vendieron y me siento estafada. Creo que hemos recorrido un camino, no ya inúti, sino totalmente contraproducente. La UE, como proyecto ya no genera ilusión sino rechazo en muchas personas entre las que me encuentro.

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    1. Por desgracias, así es. Un fuerte abrazo, estimada amiga.

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  2. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Yo no quiero esta UE y desde luego, no a este precio. No es lo que nos vendieron y me siento estafada. Creo que hemos recorrido un camino, no ya inúti, sino totalmente contraproducente. La UE, como proyecto ya no genera ilusión sino rechazo en muchas personas entre las que me encuentro.

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